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La observé de reojo temeroso de encontrar su mirada, que seguía perdida en ninguna parte. Su rostro y sus brazos vestían una piel pálida, casi traslúcida. Tenía los rasgos afilados, dibujados a trazo firme bajo una cabellera negra que brillaba como piedra humedecida. Le calculé unos veinte años a lo sumo, pero algo en su porte y en el modo en que el alma parecía caerle a los pies, como las ramas de un sauce, me hizo pensar que no tenía edad. Parecía atrapada en ese estado de juventud reservado a los maniquíes en los escaparates de postín.
Carlos Ruiz Zafón



1 observaciones:
Oh!! La Clara Barceló!
La verdad es que me la imaginé prácticamente igual que la chica de la foto.
A ver si me lo acabo ya y me prestas Marina eh? :)
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