viernes, 30 de octubre de 2009

Diario del 27 de octubre de 1952
Propiedad de Theodore McArdle
412 Cubierta A



- Se dará una justa y satisfactoria recompensa a quien devolviere este diario a Theodore McArdle.


- Ver si puedes encontrar las chapas que llevaba papi cuando estaba en el ejército y usarlas siempre que sea posible. No te matará y a él le va a gustar.


- Contestar la carta del profesor Mandell cuando tengas tiempo y paciencia. Pedirle que no me mande más libros de poesía. De todos modos, ya tengo bastante para un año. Ya estoy harto de poesía, de todos modos. Un hombre camina por la playa y desgraciadamente un coco le da en la cabeza. Desgraciadamente la cabeza se le parte en dos. Entonces su mujer viene por la playa cantando una canción y ve las dos mitades de su cabeza y las reconoce y las recoge. Se pone muy triste, por supuesto, y llora desconsoladamente. Ahí es precisamente donde la poesía me cansa. Supongamos que la señora se limita a recoger las dos mitades y a gritarles con furia: "¡Basta ya!" No mencionar esto cuando contestes su carta, sin embargo. Se presta a discusiones y, además, la señora Mandell es poeta.


- Conseguir la dirección de Sven en Elizabeth, New Jersey. Sería interesante conocer a su esposa y también a su perro Lindy. Aunque a mí, personalmente, no me gustaría tener un perro.


- Escribir carta de condolencia al Dr. Wokawara por su nefritis. Pedirle a mamá su nueva dirección.


- Probar la cubierta de deportes mañana por la mañana antes del desayuno para meditar, pero no perder la cabeza. Tampoco perder la cabeza en el comedor si el camarero deja caer otra vez ese cucharón. Papá se puso completamente furioso.


- Palabras y expresiones que debes consultar en la biblioteca mañana cuando devuelvas los libros:  


     nefritis
     miríada
     presente griego
     astuto
     triunvirato


- Ser más amable con el bibliotecario. Conversar de generalidades con él si se pone pesado.


De pronto, Teddy sacó un bolígrafo pequeño, en forma de bala, del bolsillo lateral de su pantalón, le sacó el capuchón y empezó a escribir. Usaba el muslo derecho como escritorio en vez del posabrazos de la silla.


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Diario del 28 de octubre de 1952
Misma dirección e igual gratificación que 
las ofrecidas los días 26 y 27 de octubre de 1952


- Esta mañana, después de meditar, escribí cartas a las siguientes personas:


     Dr. Wokawara
     Profesor Mandell
     Profesor Peet
     Burgess Hake (h)
     Roberta Hake
     Sanford Hake
     Abuela Hake
     Sr. Graham
     Profesor Walton


- Podría haberle preguntado a mamá dónde están las chapas de identificación de papá, pero probablemente diría que no debo usarlas. Sé que las trajo porque le vi ponerlas en la valija.


- En mi opinión la vida es un presente griego.


- Creo que es de muy mal gusto por parte del profesor Walton criticar a mis padres. Él quiere que la gente sea de cierta manera.


- Ocurrirá hoy o el 14 de febrero de 1958, cuando yo tenga dieciséis años. Hasta es ridículo mencionarlo.


Después de hacer su última anotación, Teddy mantuvo su atención centrada en la página y en el bolígrafo, como si pensara seguir escribiendo.

jueves, 29 de octubre de 2009

Sixteen, fifteen, fourteen





Natalia Vodianova por Mario Testino

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Erika is watching
Daniel is hiding
Erika is counting
16,15,14,13,12,11,10,9
Erika is coming
The sun is setting the scene
In the garden, it's starting to rain
The trees are trembling
There is no laughter in the garden
Erika is feeling something
Daniel is hiding
She's counting
16,15,14,13,12,11,10,9,8
The sun is leaving the scene
It took a look and turned away
The trees are trembling
There is no laughter in the garden

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miércoles, 28 de octubre de 2009

La ventana secreta



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Todd Downey creía que una mujer que arrebataba todo tu amor cuando tu amor era lo único que tenías, no era una buena mujer. Por lo tanto, decidió matarla. La enterraría en el rincón más profundo formado donde la casa y el granero se unían en un perfecto ángulo recto, donde su esposa cultivaba su jardín de amapolas, el jardín de amapolas que ella amaba más que a él. Sé que puedo hacerlo, se dijo Todd Downey mientras cogía una mazorca de maíz del plato humeante, seguro que dentro de un tiempo habrá desaparecido hasta el último pedacito de ella y su muerte será un misterio, incluso para mí.

martes, 27 de octubre de 2009

H.C.


Gemma Ward por Arthur Elgort

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Pero, como le decía, me recorrí toda la Quinta Avenida sin corbata ni nada. De pronto empezó a pasarme una cosa horrible. Cada vez que iba a cruzar una calle y bajaba el bordillo de la acera, me entraba la sensación de que no iba a llegar al otro lado. Me parecía que iba a hundirme, a hundirme, y que nadie volvería a verme jamás. ¡Jo! ¡No me asusté poco! No se imaginan. Empecé a sudar como un condenado, hasta se me empapó toda la camisa y la ropa interior y todo.
Luego empecé a hacer otra cosa. Cuando llegaba al final de cada manzana me ponía a hablar con mi hermano muerto y le decía: Allie, no dejes que desaparezca. Por favor, Allie. Y cuando acababa de cruzar la calle sin desaparecer le daba las gracias. Cuando llegaba a la esquina siguiente volvía a hacer lo mismo. Pero seguí andando. Creo que tenía miedo de detenerme, pero si quieren que les diga la verdad, ni me acuerdo. Sé que no paré hasta que llegué a la calle sesenta y tantos, pasado el Zoo y todo. Luego me senté en un banco. Apenas podía respirar y sudaba como un condenado. Me pasé allí sentado como una hora. Al final decidí marcharme. Decidí no volver nunca a casa ni a ningún otro colegio. Decidí que solo vería a Phoebe para decirle adiós y todo eso y para devolverle su dinero de Navidad, y que me marcharía al Oeste haciendo auto-stop. Pensé que iría al Túnel Holland, pararía a un coche, y luego a otro, y a otro, y a otro, y en pocos días llegaría a un lugar donde haría sol y mucho calor y nadie me conocería y buscaría un trabajo. Pensé que encontraría trabajo en una gasolinera de algún sitio poniendo a los coches aceite y gasolina. Pero la verdad es que no me importaba qué clase de trabajo fuera con tal de que nadie me conociera y yo no conociera a nadie. Lo que haría sería hacerme pasar por uno de esos sordomudos. Así no tendría que hablar. Si querían decirme algo, tendrían que escribirlo en un papel y ponérmelo delante de las narices. Al final se hartarían y ya no tendría que hablar con nadie el resto de mi vida. Pensarían que era un pobre hombre sordomudo y me dejarían en paz. Yo les llenaría los depósitos de gasolina y ellos me pagarían, y con el dinero me construiría una cabaña en algún sitio y pasaría allí el resto de mi vida.
La levantaría cerca del bosque, pero no entre los árboles, porque quería ver el sol todo el tiempo. Me haría la comida yo mismo, y luego, si me daba la gana de casarme, conocería a una chica guapísima que sería también sordomuda y nos casaríamos. Vendría a vivir a la cabaña conmigo y si quería decirme algo tendría que escribirlo en un papel como todo el mundo. Cuando tuviéramos hijos, los esconderíamos en alguna parte. Compraríamos un montón de libros y les enseñaríamos a leer y escribir nosotros solos.
Pensando en todo aquello me puse contentísimo. De verdad. Sabía que lo de hacerme el sordomudo era una locura, pero aun así me gustaba imaginármelo de todos modos. Pero lo que sí decidí de verdad fue lo de irme al Oeste y todo eso. Lo único que quería hacer antes era despedirme de Phoebe. Así que de pronto crucé la calle corriendo como un loco, si quieren saber la verdad, casi me matan, entré en una papelería y compré un bloc y un lápiz.


J.D. Salinger

lunes, 26 de octubre de 2009


Rosa es mi color y blanco, linda boquita y verdes mis ojos.

domingo, 25 de octubre de 2009

La música y la televisión

sábado, 24 de octubre de 2009

Marina

No tardé en encontrar la calle. Me detuve un instante para absorber en silencio aquella extraña paz que reinaba en aquel rincón perdido de la ciudad. Empezaba a sentir que el mundo se había detenido con el reloj que llevaba en el bolsillo cuando escuché un sonido a mi espalda. Una bicicleta emergía lentamente de la bruma. Una muchacha, ataviada con un vestido blanco, enfilaba aquella cuesta pedaleando hacia mí. El trasluz del alba permitía adivinar la silueta de su cuerpo a través del algodón. Una larga cabellera de color heno ondeaba velando su rostro. Permanecí allí inmóvil, contemplándola acercarse a mí, como un imbécil a medio ataque de parálisis.

La bicicleta se detuvo a un par de metros. Mis ojos, o mi imaginación, intuyeron el contorno de unas piernas esbeltas al tomar tierra. Mi mirada ascendió por aquel vestido escapado de un cuadro de Sorolla hasta detenerse en los ojos, de un gris tan profundo que uno podría caerse dentro. Estaban clavados en mí con una mirada sarcástica. Sonreí y ofrecí mi mejor cara de idiota. Su piel era tan pálida como el vestido. Apenas pestañeó. Aquellos dos ojos me taladraban con tal furia que tardaría un par de horas en darme cuenta de que, por lo que a mí respectaba, aquélla era la criatura más deslumbrante que había visto o esperaba ver en mi vida.

Punto y aparte.



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Evan Rachel Wood por Jenny Gage

viernes, 23 de octubre de 2009

fitter/happier



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Fitter, happier, more productive, comfortable, not drinking too much, regular exercise at the gym, 3 days a week, getting on better with your associate employee contemporaries at ease, eating well, no more microwave dinners and saturated fats, a patient better driver, a safer car, baby smiling in back seat, sleeping well, no bad dreams, no paranoia, careful to all animals, never washing spiders down the plughole, keep in contact with old friends, enjoy a drink now and then, will frequently check credit at moral bank, hole in wall, favors for favors, fond but not in love, charity standing orders on sundays ring road supermarket, no killing moths or putting boiling water on the ants, car wash, also on sundays, no longer afraid of the dark or midday shadows, nothing so ridiculously teenage and desperate nothing so childish at a better pace, slower and more calculated, no chance of escape, now self-employed, concerned, but powerless, an empowered and informed member of society, pragmatism not idealism, will not cry in public, less chance of illness, tires that grip in the wet shot of baby strapped in back seat, a good memory, still cries at a good film, still kisses with saliva, no longer empty and frantic like a cat tied to a stick, that's driven into frozen winter shit, the ability to laugh at weakness, calm,  fitter, healthier and more productive, a pig in a cage on antibiotics.

jueves, 22 de octubre de 2009

Memories Collector

El tren se ha vuelto a poner en marcha. Agarro la caja con fuerza y me acuerdo de que no se a donde voy. Eso tampoco me preocupa demasiado. Me preocupan más los lugares a los que no voy, saber si la próxima estación en la que tampoco me voy a bajar me gustaría más que la siguiente. El riesgo es algo incómodo de llevar, tanto, que a veces pienso que los viajes en tren deberían tener una sola parada, un origen y un destino, como los aviones. Pero no. ¿Por qué nadie me habló del lado oscuro de la libertad? Supongo que poca gente puede hacerlo. Ser responsable de tus miserias es algo desagradable, demasiado para demasiada gente. Todo el mundo coge el mismo avión, cuando el tren sólo para una vez puede gustarte más o menos la estación, te puedes quejar de la ciudad y maldecir el país en donde te has bajado...pero tu conciencia está tranquila. El peso de la responsabilidad se lo otorgas a un ser enorme y monstruoso llamado sociedad. Te lavas las manos con agua putrefacta, y te mueves ligeramente por la única estación donde te han dejado bajar. No, no culpo a nadie, porque todo tiene su precio y su explicación.
Era verano, faltaba poco para el anochecer, mis padres había salido y sentí la agradable sensación de no tener unos ojos clavados en la espalda, y fui corriendo a coger mi bicicleta roja en el garaje. Tenía terminantemente prohibido salir del pueblo, siempre había obedecido en eso, pero ese día dejé de hacerlo. Sabía lo que me esperaba al volver, pero por alguna razón esta vez no fue suficiente. Reconozco perfectamente el trayecto que hice, fueron unos pocos kilómetros pero a mi me pareció una barbaridad. Por primera vez en mi vida tuve conciencia de ser libre, de tener todo un mundo por delante, toda una vida. Nunca he vuelto a tener esa sensación tan intensa y virgen. Y se que cada vez que por algún motivo me siento libre, me remito a ella. Ojalá pudiera recordar lo que sentí, lo que vi, lo que me pareció ver, pero sólo en sueños soy capaz de revivirlo.
El mundo de los sueños es al que realmente pertenezco, el que definitivamente me diferencia de los demás. Todo existe en su forma más pura, usa los símbolos gracias a los cuales en una primogénita experiencia mi mente le dio una cara, una forma o una palabra que ya existía. Es el mundo del sentido, del entendimiento, del concepto interiorizado, de lo que en definitiva he llegado a crear y a ser.
Una vez, tendría yo 5 años, con mi padre, nos encontramos a dos ratones en el suelo, no se movían, no hacían ruido, no hacían nada. Le pregunté a mi padre que por qué estaban allí quietos y el me contestó que se habían ido al cielo. Que tontería...si estaban allí, en el suelo. Entonces entendí que al ser aplastados se habían convertido en pájaros, aquellos pájaros que volaban de un lado a otro sin un rumbo aparente, y que se paraban en los árboles del patio trasero para explicarnos su trágica historia cada mañana. Todo tenía sentido. Cuando murió mi abuela además, comprendí que todos nos convertiríamos en pájaros un día, no era mal destino aunque yo nunca he sido un gran amigo de las alturas. Pero un día, me encontré con un pájaro muerto. No lo entendí. Se me vino el mundo abajo. Puto pájaro...
Me enfrenté cara a cara por primera vez con la nada, el vacío, el ya no ser más, la religión ya no servía para nada a partir de aquella imagen. Volví a la categoría de ratón por aplastar, alguien que sueña con pájaros cada vez que teme a la muerte.
A menudo me gusta buscar fotos viejas, cuanto más viejas mejor. Y analizo minuciosamente cada expresión de esas personas ya ausentes. Intento imaginar que estarían pensando en ese momento, que les habría ocurrido ese día, que esperaban de la vida, con qué se encontraron. La complicidad que siento al mirar cualquier conducta humana es siempre más intensa que la repulsa que me pueda causar. No, no voy a ser yo quien descubra como debemos comportarnos. No voy a concretar, no voy a hacer el ridículo como otros muchos antes. La melodía suena una y otra vez, y nosotros nos tapamos los oídos para entender, cuando lo que tenemos que hacer es escuchar. Recordar que la melodía que oyes no es la misma que la de los demás, y obedecerla. Si eres capaz de entender eso, ya lo tienes todo. Podrás crear, ver la obra completa, y llegar al final antes que a la muerte, no al revés. Y precisamente, porque no quiero morir antes de acabar agarrándome a la vida con la sensación de haber dejado cosas por hacer es por lo que me voy.
A los 24 años soy demasiado joven para pensar ya en lo que podría haber ocurrido en lugar de lo que puede ocurrir. El día que deje de ser así, es porque me he dejado algo en el camino, y no quiero volver una y otra vez a ese día en el que me dejé los sueños. Nadie se merece esa tortura.
Recuerdo perfectamente el tiempo en el que mis padres construyeron la casa del pueblo, yo debía tener entonces 10 u 11 años. Los suficientes como para percibir la ilusión con la que se ponía cada ladrillo. Lo percibía, pero no lo entendía. ¿Por qué tenía que ir con mi padre al río a recoger cada de las piedras con las que se cubrió el suelo del jardín en lugar de comprarlas? Esa casa, esas calles y ese bosque lo eran todo para mi padre. Eran la culminación de un sueño, la recompensa a toda una vida de trabajo. A veces se levantaba cuando todo estaba aun oscuro, salía a la terraza y cuando el sol estaba a punto de salir nos despertaba a mi y a mi madre. Cuando me dicen que me parezco a él, me acuerdo de esos momentos y me siento orgulloso. Desde la terraza, mirando al este, está el bosque en el que tanto le gustaba pasear y perderse, el mismo en el que tomaba las decisiones importantes con mi madre. Y en el que nos enseñó, primero a mi hermano y más tarde a mi, a andar en bicicleta. La belleza, no sólo estética, sino también simbólica de ver salir el sol por encima de esos árboles, era la felicidad. Momentos de silencio y de eternidad, completamente ajenos al martilleo del tiempo.
El otro día, después de muchos años volví al bosque, necesitaba reconciliarme conmigo mismo. Y tomar alguna decisión de una vez. Lo que me encontré sin embargo, no era lo que esperaba. Me dio la sensación de estar a las puertas del mismísimo infierno. A ambos lados del camino del que aprendí un día a andar en bicicleta, se extendía la nada. Habían cortado casi todos los árboles, sentí miedo y mucha impotencia. Era injusto que yo tuviera que verlo, por primera vez en mi vida me alegré de que mi padre no estuviera vivo. Él tuvo la suerte de haber muerto con un lugar al que poder ir y quedarse allí para siempre. Nunca, hasta ese momento, había tenido una noción tan clara de lo que es el cielo y el infierno.
Al ver ese cadáver a mi alrededor me di cuenta de cómo los sueños cambian generación tras generación. De cómo nacen y cómo mueren. Me di cuenta que el bosque, que tenía un significado absoluto y final para mi padre, para mi sólo debe tener un significado matricial. Un origen a partir del cual yo he de buscar mi propio bosque, porque yo se que existe, aunque no sea de árboles.
El tren se ha vuelto a poner en marcha. Miro por la ventana y veo como se mueven los colores, como se mezclan e intentan llamar mi atención. Un click de mi ojo es suficiente para su inmortalidad en esta carnicería llamada mundo. Dónde nada es lo que fue hace cinco minutos. Y no se la voy a conceder tan alegremente. Sueño mientras recuerdo, pero también recuerdo mientras sueño. La imaginación tan solo colorea cuadros que queremos volver a ver.
Estoy en el difícil momento de selección y criba. Y no puede haber espacio para recuerdos compartidos por millones de telespectadores. Ni miles de turistas, ni cientos de vecinos, ni tan siquiera decenas de pasajeros. Estamos hablando de mi vida, joder. Los recuerdos que llevo conmigo, los que tiran de mi, los que intento disimular…me caben en una caja de zapatos. Una caja que un día estuvo vacía, y que voy llenando poco a poco de pistas. A las que tengo que ser fiel para completar así algún día mi colección.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tiene gracia


Siempre estaba pidiendo favores a todo el mundo. Todos esos tíos que se creen muy guapos o muy importantes son iguales. Como se consideran el no va más, piensan que todos les admiramos muchísimo y que nos morimos por hacer algo por ellos. En cierto modo tiene gracia.

martes, 20 de octubre de 2009

Ellen Von Unwerth



Nacida en Alemania en 1945, Ellen Von Unwerth inició su carrera profesional en el Circo de Munich, donde trabajaba de ayudante, hasta que un día la casualidad quiso que un fotógrafo la descubriera por la calle alejándola de la vida bohemia circense que había llevado hasta entonces para acercarla al mundo de las pasarelas, profesión que, según confiesa la propia Ellen: "a pesar de que me parecía interesante, me aburría y era un poco frustrante."

Su verdadera pasión por la fotografía nació cuando su novio de entonces, también fotógrafo de profesión, le regaló una cámara con la cual empezó a retratar a familiares, conocidos y toda alma viviente que se le cruzara por el objetivo, y a pesar de no tener ni idea de la técnica, resultó tener un talento especial para la fotografía. Meses más tarde, durante una sesión, le comentó al fotógrafo de turno: “ese foco deberías ponerlo allí, quedaría mucho mejor” y claro, como es lógico al poco tiempo dejaron de llamarla. Se había perdido una modelo pero había nacido una auténtica estrella de la fotografía.

Pronto sus fotos comenzaron a ser publicadas en Vogue, y Elle le encargó un reportaje con otra modelo alemana desconocida por aquel entonces: Claudia Schiffer, la cual tras esa sesión alcanzó el estrellato convirtiéndose en la top del momento.
Hasta la fecha, Ellen Von Unwerth ha publicado varios libros y su trabajo como fotógrafa de moda, tanto en la prensa especializada como en campañas publicitarias, es tan prolífico como significativo. Ha publicado sus trabajos en las mejores revistas especializadas de moda como Vogue, Vanity Fair, Interview, The Face, Arena, L’Uomo Vogue o I-D. Por su cámara han pasado innumerables mujeres de renombre: desde Claudia Schiffer hasta Drew Barrymore, Kim Basinger, Monica Bellucci, Daryl Hannah, Sharon Stone o Milla Jovovich aunque también la encontramos en el mundo de la música al lado de nombres como Alicia Keys, Kylie Minogue, Madonna, Britney Spears o Cristina Aguilera, para algunas de las cuales ha elaborado el book de sus discos, además de realizar varios vídeos musicales y algún que otro corto.

Sus fotos destilan personalidad, glamour, fetichismo y sensualidad sin caer en ningún momento en la vulgaridad. Con una estética vintage, las fotos de Ellen Von Unwerth nos muestran a mujeres manipuladoras tras una pose de aparente ingenuidad, niñas frágiles pero también mujeres fuertes, pícaras, con mucha personalidad y toneladas de erotismo que transmiten una energía y una naturalidad poco convencionales en este tipo de fotografía
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Devon Aoki por Ellen Von Unwerth


lunes, 19 de octubre de 2009

Ruido, polvo y rascaduras




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Hay quien prefiere creer que es el libro el que le escoge a él…el destino, por así decirlo. Lo que ve usted aquí es la suma de siglos de libros perdidos y olvidados, libros que estaban condenados a ser destruidos y silenciados para siempre, libros que preservan la memoria y el alma de tiempos y prodigios que ya nadie recuerda. Ninguno de nosotros, ni los más viejos, sabe exactamente cuándo fue creado ni por quién. Probablemente es casi tan antiguo como la propia ciudad y ha ido creciendo con ella, a su sombra. Sabemos que el edificio fue levantado con los restos de palacios, iglesias, prisiones y hospitales que alguna vez pudo haber en este lugar. El origen de la estructura principal es de principios del siglo XVIII y no ha dejado de cambiar desde entonces. Con anterioridad, el Cementerio de los libros Olvidados había estado oculto bajo los túneles de la ciudad medieval. Hay quien dice que, en tiempos de la Inquisición, gentes de saber y de mente libre escondían libros prohibidos en sarcófagos y los enterraban en osarios que había por toda la ciudad para protegerlos, confiando en que generaciones futuras pudieran desenterrarlos.


Carlos Ruiz Zafón

domingo, 18 de octubre de 2009

Lo más de lo más

Actualmente estoy poniendo todos mis esfuerzos en intentar dejar de darle la lata a mi recién estrenado compañero de pupitre Spotify con este grupo:



Pero nada. No en vano, The XX ha conseguido convertirse en tiempo récord en una de las bandas más populares de la escena emergente británica. El grupo lo conforman cuatro veinteañeros londinenses con unas pintas un tanto insólitas que coincidieron en el instituto a los 15 y que en vez de ocupar sus ratos libres haciendo ganchillo se dedicaron a devorar musicaza y a incubar su propio estilo teniendo como resultado un disco contundente pero sencillo que irradia emotividad por los cuatro costados. La criatura en cuestión se compone de 11 temas que recuerdan más a una discusión de pareja que a un dueto de pop chicle empalagoso (a los que, por otra parte, ya nos tienen más que acostumbrados) representada por las voces de Romy Croft y Oliver Sim que, sin ser espectacularmente prodigiosas, combinadas entre sí son perfectas para recrear esos ambientes intimistas repletos de asombrosa belleza y oscuridad que planean sobre XX.
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sábado, 17 de octubre de 2009

Le voyage dans la lune

viernes, 16 de octubre de 2009

(500) days of Summer

Parece que ya tenemos aquí lo último de Marc Webb, una de las últimas sensaciones del festival de cine independiente de Sundance:



La película se estrenó de forma limitada en Estados Unidos el pasado 17 de Julio y ha ido ampliando sus salas de exhibición gracias al fenómeno del boca-oreja que se está formando alrededor de ella; en un principio llegará a España el próximo 23 de Octubre, en las mismas fechas en las que se distribuirá en el resto de países.
Las críticas ya la están definiendo como la primera gran comedia romántica de la generación Facebook, a pesar de que tal y como advierte el propio trailer de la película: "no es una historia de amor, sino una historia sobre el amor", vamos, que hasta el apuntador sabe que vamos a ir al cine para ver una película que perfectamente podrían haber protagonizado Meg Ryan o Sandra Bullock en sus tiempos mozos. Me es totalmente indiferente, yo ya tengo 3 buenas razones por las que pienso ir a verla:


[1] El reparto:
Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel


[2] La banda sonora:
Us – Regina Spektor
There Is A Light That Never Goes Out – The Smiths
Bad Kids – The Black Lips
Please, Please, Please, Let Me Get What I Want – The Smiths
There Goes The Fear – Doves
You Make My Dreams – Hall& Oates
Sweet Disposition – The Temper Trap
Quelqu’un M’a Dit  – Carla Bruni
Mushaboom – Feist
Hero – Regina Spektor
Bookends – Simon And Garfunkel
Vagabond – Wolfmother
She’s Got You High – Mumm-ra
Here Comes Your Man – Meaghan Smith
Please, Please, Please, Let Me Get What I Want – She & Him


[3] Tom y Summer:

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