Bueno, bueno, bueno, hacía tanto tiempo que no me metía a trastear por estos lares que no me acordaba ni de la contraseña, pero el caso es que si hoy estamos aquí de nuevo perdiendo el tiempo es gracias al hecho de que: 1) he acabado exámenes, 2) el resto de gente no y 3) HA ACABADO LOST, ergo me aburro en demasía. Excelente. Hablemos de series.
GOSSIP GIRL, por ejemplo
La primera temporada estuvo bien, vamos, como la mayoría de primeras temporadas, tampoco... tiene ningún tipo de mérito. Atrae lo justo como para que te motives a ver la segunda pero ya no la tercera. Tiene un poco de todo lo que me puede atraer de una serie a simple vista (sin meternos en tramas ni argumentos): una bastante buena banda sonora (recomendada por Ben), un puñado de personajes de buen ver y cantidades industriales de drogas, sexo y cotilleos a tutiplén recubiertos por una gruesa capa de glamour y frivolidad que logran hacer las delicias de cualquier maruja-fashion victim que se preste desde el primer episodio, y quien se atreva a negar que los cotilleos ya bien sean de la vecina del quinto, de tu prima la del pueblo o de la Pantoja no son adictivos, MIENTE.
Esta es la siñorita Blair Waldorf (papel protagonizado por Leighton Meester, otra Lindsey Lohan, actriz, modelo y cantante de pacotilla con un buen puñado de vídeos caseros chachis publicados en la red, maravillosas las dos), mi personaje favorito de la serie y la razón principal por la cual empecé y aun sigo tragándome Gossip Girl. Mala malísima, egoísta, superficial, cruel, egocéntrica, bla bla bla a rabiar, pero en el fondo es más maja que las pesetas, me encanta. Y las relaciones de amistad/tiranía de Blair-Dorotha y amor/odio de Blair-Chuck son las más, por no decir las únicas, interesantes de la serie. Siguiente punto: Serena van der Woodsen
El personaje infumable de la serie, la pobre a parte de no vocalizar va de guapa y de correcta cuando todo el mundo sabe que es una indecente y más falsa que un billete de tres euros, aunque sin ella la serie no tendría sentido porque es básicamente el hilo argumental, la que siempre lía las cosas porque no se entera de la misa a la media y se enamora 4 veces por capítulo, useasé, una cansina, y encima consentida. Debe morir.
Nate Archibald, ni qué decir tiene que su papel en la serie tiene la simple y llana misión de asegurarse de que el público femenino no decaiga a lo largo de la serie, por muy refrito que esté el guión.
Dan Humphrey, el personaje infumable número 2.0, al principio de la serie incluso me parecía simpático pero es más cansino que la rubia, se pasa de legal y tartamudea en exceso. Este también debe morir.
Jenny Humphrey, otro personaje que al principio de la serie me encantaba y ahora aborrezco. Todos se han cebado a su manera, los guionistas han decidido que la dulce y virginal Jenny del principio no acababa de cuadrar, así que ahora la han convertido en una zorra sin escrúpulos que pasa droga entre las lentejuelas de sus diseños (eso cuando le apetece ser diseñadora) y los estilistas, empeñados en crepusculizarla, tampoco se han quedado cortos:
Vanessa Abrams, esta ni me va ni me viene, es que se va de la serie y ni me entero. Parece maja pero está saliendo con el actor que interpreta a Chuck, por tanto, debo odiarla.
Chuck Bass, cínico y manipulador hasta la médula, sin ser nada del otro mundo en cuanto abre la boca para decir su coletilla favorita "I am Chuck Bass" como muy bien expresó Marina el otro día: se me caen las bragas.
Georgina Sparks, ésta aparece y desaparece a su antojo y siempre que vuelve, lo hace sembrando el caos a su paso. Es un personaje raro, nunca se del todo si me gusta o me disgusta, si me da rabia o me da pena, en cualquier caso me parece interesante, por lo menos añade algo de emoción a la cosa y Michelle Trachtenberg me encanta.
Olivia Burke, aunque duró un par de capítulos la pongo por ser interpretada por la horrible Hilary Duff en sus ratos libres de cantante horrible. Su personaje no podía ser otro que de superestrella o sea superestresada por la fama que desea por encima de todo ser "normal" (claaaaro, claro), ni qué decir tiene que a parte de la orgía que se montó con los otros dos pardillos castos su aportación a la serie es tirando a nula. He leído por ahí que los guionistas decidieron echarla rápidamente de la serie porque decían que estaba demasiado gorda y no entraba en los vestidos que tenían previstos usar los estilistas y cantaba mucho al lado del resto de insectos palo de la serie. Ver para creer, y mira que la Duff no es santo de mi devoción, pero oye, para darles de hostias...
Eso es todo por hoy, me voy a dormir que mañana me gradúo por tercera vez. MARAVILLOSO.




























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