Terry Richardson es el fotógrafo estadounidense más odiado por la rama conservadora del mundo de la fotografía y venerado por los amantes del arte trasgresor y menos artificial, qué más da, el caso es estar siempre en boca de todos. Bien saben los indios que ya seas muy bueno o muy malo, llamar la atención es sin duda el pasaje hacia el éxito, y eso es precisamente lo que ha logrado el provocador y excéntrico Terry, cuyas imágenes siempre consiguen dar la vuelta al mundo.
Terry comenzó a sacarle lustre a sus locuras a mediados de los 90 cuando fotografió moda para editoriales usando luces crudas. Su sello era la antítesis de las super producciones fotográficas de tipos como Nick Knight o Stephen Meisel. Era como oponer el punk al engolado rock sinfónico, como efectivamente ocurrió a fines de los 70. Justamente fue esa réplica punk llevada a la fotografía lo que encumbró a Richardson llegando a trabajar para marcas tan prestigiosas como Gucci, Levi’s, Hugo Boss o Tom Ford.
Durante su infancia tuvo muchos problemas de adaptación social; tímido a rabiar durante su niñez en California, quedó marcado cuando su padre, Bob Richardson, un fotógrafo de moda que tuvo un esplendor intenso pero breve arruinado luego por la esquizofrenia, abandonó a la familia para irse con una actriz de 17 años llamada Anjelica Houston. Su madre se vengó de él levantando polvareda con Jimmy Hendrix y Keith Richards.
Terry's mum
Bob murió en 2005. Pocos años antes, cuando debido a la enfermedad, vivía en la calle y del amparo del Estado, se reunió con Terry y trabajaron en algunos proyectos juntos, incluso se produjo una suerte de reconciliación. Fue su propio padre, apóstol del sexo, las drogas y el rock&roll, quien le trasvasijó fielmente la fe a Terry, que hizo de esos mandamientos una postura fotográfica, aunque con los años cada vez más claramente decantada hacia el sexo.
Una de sus fotos más famosas fue la que le tomó a la modelo Josie Moran para Sisley (marca crea-polémica allá por donde pisa, que es que también se van a juntar el hambre con las ganas de comer) allá por el año 2001:
Por su objetivo han pasado desde famosos ligeros de ropa hasta personajes anónimos con cuerpos muy alejados de los cánones de belleza actuales. Bajo su objetivo todos tienen el mismo resultado: fotografías hechas en cualquier sitio, sucias, rápidas, reales; una mezcla del espíritu de las Lomo con la mente de Larry Flint, y lo que es más llamativo: confiesa que prácticamente no sabe utilizar el oh todopoderoso Photoshop. Aunque eso no le ha impedido publicar varios libros recopilatorios de sus hazañas y ser propietario de una revista donde publica sus trabajos mas eróticos. En su livejournal (ahora reconvertido en diario) también se pueden encontrar algunas muestras de sus trabajos más recientes.
A parte de su trabajo como fotógrafo, Terry también es conocido por sus fiestas salvajes en las que acaba rodeado de bellezas y fotografiándolas en pleno acto. Desde luego, si hay algo de lo que Terry Richardson puede alardear es de haberse acostado con medio mundo.
Por esa razón resultan tan desconcertantes sus declaraciones al diario The Guardian allá por el año 2004 sobre la industria pornográfica como el hecho de que un esperpento como Richardson se haya ganado la fama de asaltacamas: A mí personalmente no me gusta el porno. Las cosas de carácter porno me irritan porque hay demasiada tristeza y dolor en ese mundo; tan poca alegría y placer. Yo no consumo pornografía, ni siquiera voy a los topless como la mayoría de mis amigos. No me gusta explotar a nadie y todos se divierten cuando los fotografío...
Claaaaaro, claro...
Quienes lo han entrevistado alguna vez creen que sus sesiones fotográficas son en realidad un montaje de su neurosis sexual y a la vez una proyección de sus fantasías adolescentes.
Incluso en más de una ocasión se le ha preguntado si cataloga sus fotografías de pornográficas, a lo que Terry siempre responde: El desnudo sí escandaliza, ¿y la guerra no? Pero esta otra cita a propósito de una exhibición que realizó en una galería artística le delató: No creo que yo sea un adicto al sexo, pero sí tengo asuntos, toneladas de asuntos. Como que el significado de esta exposición podría ser la crisis del meridiano de mi vida. O quizás como dejé hace años de beber y drogarme, debo llegar alto en el sexo y ser exhibicionista. O quizás pase porque de niño fui tímido y en cambio ahora soy un tipo poderoso que domina a todas estas chicas...
Madre mía... cómo está la vida.
Su última proeza: hacerse con las chicas del próximo calendario pirelli 2010, parece que Terry ya prepara las fotografías de las chicas más sexys del mundo enseñando todo su potencial, posiblemente, previa comprobación de todo su arte en la cama, por supuesto.
Para más información, visitar su cutreweb: www.terryrichardson.com



























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