Para todos aquellos que, como yo, os hayáis encariñado con Holden o guardéis un mínimo de respeto hacia Salinger (que en paz descanse), tengáis cierta devoción por los Beatles y en concreto por John Lennon o simplemente queráis mantener esta imagen de Jared Leto:
NO veáis Chapter 27, una película independiente dirigida por Jarrett Schaeffer rodeada de polémica por tratar los últimos días de Mark Chapman, un fan desquiciado de los Beatles cuyos trastornos mentales le llevaron hasta Nueva York para matar a John Lennon. Una película cuanto menos curiosa, valiente y arriesgada a partes iguales y en ocasiones difícil de ver que consigue meterte en la retorcida mente de un asesino obsesionado con la idea del suicidio y de acabar con la vida de un personaje público tan querido como el de Lennon respaldándose en la figura literaria de Holden Cauldfield.
Desde los inicios la producción se encontró con serios problemas para salir a las salas de cine, algunos rumores indican un boicot encabezado por la propia Yoko Ono y ha sido acusada en múltiples ocasiones de ensalzar la figura del asesino de Lennon. Aun así en 2007 consiguió salir a la luz por primera vez en los Festivales de Sundance y en el de Berlín. La película recibió el Debut Fetaure Prize en el Zurich Film Festival. Sin embargo, la presentación en los cines americanos fue completamente limitada.
A pesar de haber recibido duras críticas, algunos medios como Hollywood Reporter y el Entertaiment Weekend destacaron la extraordinaria interpretación y transformación de Jared Leto para interpretar el papel.

Nada más y nada menos que siete semanas le costó a Jared Leto ganar más de 45 kilos para interpretar a Chapman llegando a poner su salud en juego.
Para conseguirlo, comió helado derretido en el microondas mezclado con salsa de soja y aceite de oliva cada noche. Como consecuencia incluso en ocasiones tuvo que usar una silla de ruedas para desplazarse a causa del estrés. El fotógrafo Terry Richardson se encargó de retratar a Leto para la revista Purple Magazine en ambos momentos. Las fotos tienen tan solo 6 meses de diferencia.

Nada más y nada menos que siete semanas le costó a Jared Leto ganar más de 45 kilos para interpretar a Chapman llegando a poner su salud en juego.
Para conseguirlo, comió helado derretido en el microondas mezclado con salsa de soja y aceite de oliva cada noche. Como consecuencia incluso en ocasiones tuvo que usar una silla de ruedas para desplazarse a causa del estrés. El fotógrafo Terry Richardson se encargó de retratar a Leto para la revista Purple Magazine en ambos momentos. Las fotos tienen tan solo 6 meses de diferencia.
Las dos primeras se tomaron justo en medio del rodaje y las segundas una vez finalizado. Para perder peso en tiempo récord, Leto siguió una dieta a base de agua con limón, pimienta de cayena y sirope de arce, y no comió nada en los primeros 10 días de dieta. Como resultado de ganar y perder peso tan rápido, Jared Leto desarrolló gota en su pie izquierdo.
Por el sacrificio físico y por su impresionante actuación al meterse en la piel de tan difícil, duro y grasiento personaje hasta llegar al punto en que apenas se le puede reconocer, este tío se merece mi respeto.









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