viernes, 18 de diciembre de 2009

Días de octavillas



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Aquéllos eran años en que la sangre y la violencia en las calles de Barcelona empezaban a ser el pan de cada día. Días de octavillas y bombas que dejaban pedazos de cuerpos temblando y humeando en las calles del Raval, de bandas de figuras negras que recorrían la noche derramando sangre, de procesiones y desfiles de santos y generales que olían a muerte y a engaño, de discursos incendiarios donde todos mentían y donde todos tenían la razón. La rabia y el odio que años más tarde llevaría a unos y a otros a asesinarse en nombre de consignas grandiosas y trapos de colores se empezaba ya a saborear en el aire envenenado. La bruma perpetua de las fábricas reptaba sobre la ciudad y enmascaraba sus avenidas empedradas y surcadas por tranvías y carruajes. La noche pertenecía a la luz de gas, a las sombras de callejones quebradas por el destello de disparos y el trazo azul de la pólvora quemada. Eran años en que se crecía deprisa, y para cuando la infancia se les caía de las manos, muchos niños ya tenían mirada de viejo.


Carlos Ruiz Zafón

3 observaciones:

Talking Bird dijo...

que grande el juego del angel y q bueno es zafón dios mioo

Martiche dijo...

y qué bonito es Marina, eh? =)

Talking Bird dijo...

me ha encantado
dios hacia muxo q no me metia tanto en un personaje y q lo vivía tanto
pfff