La belleza interior es otra cosa al margen de la proporción y está solo a disposición de los que saben ver sin ver. La contemplación de lo bello puede ser una experiencia estática, dar sentido a la vida, acercarnos a lo trascendente. La belleza adquiere dimensión cuando es contemplada desde el alma en una percepción que supera los límites de la vista y la forma. Ante lo que realmente es invisiblemente bello, nos sentimos arrebatados, conmovidos, dócilmente seducidos y hechizados, y esa deliciosa sacudida en nuestro interior despierta, a su vez, un acto contemplativo que nos deja sin palabras y nos corta la resp.


1 observaciones:
jajajaja esta se ha convertido en mi lista de reproducción de trabajo por exceléncia.
:)
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